¿QUÉ ES LA PRESUNCIÓN DE CONTINUIDAD DE LA POSESIÓN? – CASACIÓN Nº 34320-2019 LIMA

SUMILLA: El artículo 915 del Código Civil, establece una presunción iuris tantum, es decir, relativa por medio de la cual, probada la posesión de los extremos, se presume la del tiempo intermedio, salvo prueba en contrario. Sin embargo, no resulta aplicable al caso de autos, porque la razón para declarar infundada la demanda ha sido que los propietarios han acreditado su posesión sobre el bien materia de litis.

FUNDAMENTO DESTACADO. –

TERCERO: INFRACCIÓN DE ORDEN MATERIAL: artículo 915 del Código Civil

3.1. En principio, debemos recordar que, el artículo 915 del Código Civil, prescribe lo siguiente:

Artículo 915. Presunción de Continuidad

Si el poseedor actual prueba haber poseído anteriormente, se presumen que poseyó en el tiempo intermedio, salvo prueba en contrario”.

Se recurre a esta presunción cuando se requiere demostrar el tiempo de la posesión a efectos de alegar prescripción adquisitiva, bastando probar que hubo posesión al inicio del plazo posesorio y que actualmente se posee, para presumir que se poseyó también en el tiempo intermedio. De esta forma se entenderá que se posee desde el término inicial hasta la actualidad, sin intervalos, acumulando un mayor plazo posesorio. Esta es una presunción legal relativa o iuris tantum, que desplaza el peso de la prueba, haciéndolo recaer no sobre la persona a cuyo favor está establecida la presunción legal (el poseedor) sino sobre aquella otra a quien tal presunción perjudica y que debe tratar de impugnarla utilizando medios probatorios. Es decir, corresponderá al tercero que se oponga a dicha presunción probar que no se ha poseído durante el tiempo intermedio. El demandado tendrá que probar que sí existió interrupción en la posesión, y que, por lo tanto, el actor no ha poseído el tiempo intermedio, o en todo caso, que no ha poseído en el tiempo inicial o final. La finalidad de esta presunción de posesión intermedia es que el poseedor no tenga que probar su posesión de cada momento respecto del bien, lo cual es muy difícil y engorroso, sobre todo en casos en los que el poseedor puede haberse distanciado del bien por lapsos cortos en los cuales ha continuado ejerciendo el control del mismo.

3.2. La parte recurrente, en su recurso de casación, alega que la Sala Superior ha inaplicado el artículo 915 del Código Civil, porque no ha considerado que los intervalos de tiempo que no pudiera acreditarse se soluciona con la presunción de continuidad de la posesión, que en esencia establece que el actor debe demostrar la posesión inicial y la posesión final respecto a un periodo de tiempo, siendo que respecto al periodo intermedio, debe presumirse que el mismo mantuvo dicha posesión, salvo que la parte demandada acredite lo contrario, lo cual no ha ocurrido en el caso de autos.

3.3. Se aprecia que la Sala Superior en su considerando décimo quinto desvirtúa la posesión continua del actor, expresando lo siguiente:

  1. Del Acta de la Inspección Ocular ordenada por el Primer Juzgado de Tierras, Expediente N° 22-85 NC, de fecha veintiséis de julio de mil novecientos ochenta y cinco, se infiriere la posesión ejercida por parte del demandante sobre este terreno desde mil novecientos setenta y cinco hasta julio de mil novecientos ochenta y cinco y que tal periodo de tiempo no importa los años de posesión que exigía el referido Código Civil de mil novecientos treinta y seis para usucapir el bien (treinta años).
  2. Las Declaraciones Juradas de autoavalúo y recibos de pago de impuesto predial y otros conceptos, correspondientes a los años mil novecientos ochenta y siete, mil novecientos ochenta y ocho, mil novecientos noventa, mil novecientos noventa y uno, mil novecientos noventa y ocho, mil novecientos noventa y nueve y dos mil, únicamente acreditarían una posesión por intervalos de tiempo, más no continua; y el Oficio remitido por la Municipalidad Distrital de Pachacamac de fecha quince de octubre de dos mil nueve, que informa que el actor Guillermo Huapaya Arias, con código de contribuyente 925172, realizó pagos del impuesto predial en los años mil novecientos noventa y dos al dos mil tres respecto al Fundo “Navamuel” Lote “San Juan”, con código catastral R19-801-0112 de un área de 4.00 hectáreas, si bien respaldaría a las declaraciones Juradas de autoavalúo y Recibos de Pago por impuesto predial de los años mil novecientos noventa y dos a mil novecientos noventa y ocho. Sin embargo, la misma comuna indicó mediante Oficio de fecha veintiséis de mayo de dos mil diez que Ernesto Eugenio Arias Torres, con código de contribuyente 948317, también realizó pagos de impuestos predial de los años dos mil uno al dos mil nueve por el predio Fundo “Navamuel”, con código catastral R19-801-1069 de un área de 8.00 hectáreas; es decir, la Entidad Edil ha informado que respecto del predio litigioso ambas partes (demandante y codemandado) han realizado pagos de impuesto predial, por lo que, el accionante no era el único que lo habría conducido, al menos desde el año dos mil uno hasta la fecha de interposición de la demanda (siete de junio de dos mil cuatro), muchos menos como propietario.
  3. El Acta de Diligencia de Inspección Ocular realizada por el Juez de Paz del Distrito de Pachacamac de fecha treinta de octubre de dos mil cuatro, deja constancia que Ernesto Eugenio Arias Torres y Delfina Ciriaco de Zavala vienen ministrando la posesión de las parcelas uno, dos, tres y cuatro transitando libremente por los referidos predios sin limitación alguna en su calidad de propietarios. Si bien es verdad que en la aludida Acta se deja constancia de la presencia de doña Asunción Moreno Torres, quien refiere que viene sembrando flores en parte del terreno inspeccionado por habérselo arrendado el demandante Pedro Huapaya Arias a su esposo Hilario Escalante Guevara; sin embargo, tal declaración quedó desvirtuada en atención de que Hilario Escalante Guevara en la Audiencia de Pruebas de fecha veintiséis de agosto de dos mil ocho señaló que recién empezó el alquiler hace un mes y medio; es decir, que aquel viene arrendado el bien sub litis pero desde una fecha posterior a la presentación de la demanda – y no en fecha anterior a la presentación de la demanda como se pretende hacer ver con la declaración de doña Asunción Moreno Torres-, lo que, por lo demás, resta eficacia probatoria a su declaración.

3.4. Por lo tanto, los hechos del proceso no se subsumen en el supuesto de hecho del artículo 915 del Código Civil, puesto que la controversia no se centra en acreditar un periodo intermedio de posesión. Sino que, la Sala de mérito luego de analizar los medios probatorios obrantes en autos, ha concluido que no se ha acreditado la posesión continua en atención de que los propietarios Ernesto Eugenio Arias Torres y Delfina Ciriaco de Zavala han acreditado su posesión sobre el bien materia de litis en periodos en que el accionante ha alegado su posesión. Debe precisarse que, la posesión debe ejercerse como propietario, esto es, que se posea el bien con “animus domini”, que denota la voluntad de un sujeto de tratar una cosa como suya y comportarse como propietario del bien, empero en este caso, las instancias de mérito, luego de valorar los medios probatorios actuados en autos, han concluido que el actor no ha acreditado la continuidad del tiempo de posesión alegado, al existir medios probatorios que acreditarían la posesión de sus propietarios, y este Tribunal Casatorio está impedido de poder revalorar los medios probatorios, en mérito a la función nomofiláctica.

3.5. En consecuencia, estando a lo expuesto, se concluye que la Sala de mérito no ha incurrido en infracción de la norma denunciada, encontrándose la decisión de Sala Superior acorde a derecho y a la justicia, por lo que corresponde declarar infundado el recurso de casación.

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