¿QUIÉNES PUEDEN EJERCER LA SUCESIÓN POR REPRESENTACIÓN? – CASACIÓN 760-2018 LA LIBERTAD

SUMILLA: En el caso de autos trata de sucesión por representación en línea recta descendente, la recurrente Manuela Antonia Luyo Segovia carece de vocación, ya que esta forma sucesoria únicamente está reservada para los descendientes en línea recta o hermanos en línea colateral, supuestos en los que no se encuentra la recurrente.

FUNDAMENTOS DESTACADOS. –

TERCERO. – La petición de herencia, o acción petitoria de herencia, se concede al heredero que no posee los bienes hereditarios contra quien los posee, en todo o en parte, a título sucesorio, como heredero, coheredero o legatario, sea de buena o mala fe, para excluirlo (por ser sucesor aparente) o para concurrir con él (cuando el coheredero posee rehusando reconocer al reclamante la calidad de coheredero del mismo grado, por tanto, con derecho a concurrir con él en la herencia). Por su parte Aníbal Torres Vásquez señala: “El legitimado de la acción de petición de herencia debe ser un heredero (legal o testamentario) que no ha llegado a entrar en posesión de los bienes hereditarios o de su cuota parte, por encontrarse en poder de terceros que o poseen alegando tener derechos sucesorios”.

El artículo 664 del Código Civil, establece que “El derecho de petición de herencia corresponde al heredero que no posee los bienes que considera que le pertenecen, y se dirige contra quien los posea en todo o en parte a título sucesorio, para excluirlo o para concurrir con él. A la pretensión a que se refiere el párrafo anterior, puede acumularse la de declarar heredero al peticionante si, habiéndose pronunciado declaración judicial de herederos, considera que con ella se han preterido sus derechos. Las pretensiones a que se refiere este Artículo son imprescriptibles y se tramitan como proceso de conocimiento”.

CUARTO. – Que, se procede entonces, al análisis de la infracción contenida en intem A)del numeral 3 de la presente resolución, la parte recurrente se centra nuevamente en cuestionar que la demandante no ha iniciado proceso de reconocimiento de maternidad como sí lo hizo su difunto esposo Augusto Armando Rodríguez Meza en su oportunidad, quedando fehacientemente demostrado que fue hijo de Carmen Rosa Meza Calderón y Vicente Rodríguez Monzón. Al respecto, este cuestionamiento ya ha sido ampliamente debatido y analizado por las instancias de mérito concluyendo acertadamente que de la revisión de la partida de Bautizo Serie A Nº 109187 de fecha diecisiete de junio de mil novecientos veintisiete, expedida por la Parroquia “Santiago Apóstol”- S.CH y firmada por R.P. Reinaldo Nann, correspondiente a Teresa Evelina, en la cual el Vicario José Mallada ha señalado que la bautizada es hija de Vicente Rodríguez Monzón y Carmen Rosa Meza Calderón, de manera que de conformidad con el artículo 238 del Código Civil derogado de mil ochocientos cincuenta y dos, que establece: “El reconocimiento de los hijos naturales se hará por el padre en el registro de nacidos, o en la partida de bautismo, o en escritura pública o en testamento.”; se encuentra acreditado que Teresa Evelina Rodríguez Meza, madre de la demandante, era hija de Carmen Rosa Meza Calderón, y por tanto, la demandante es nieta de la causante Carmen Rosa Meza Calderón; hecho que se corrobora con el Acta de Defunción Nº 174082 de fecha trece de mayo de mil novecientos noventa y seis obrante a fojas tres, expedida por la RENIEC, de la señora Teresa Evelina Rodríguez Meza (madre de la demandante), donde figura expresamente que esta última es hija de doña Carmen Rosa Meza Calderón.

Por lo tanto, la demandante debe concurrir en la masa hereditaria de su abuela en representación de su madre pre muerta, en igualdad de derechos que el demandado Yvan Anthony Rodríguez Prada, también nieto de la causante, al ser hijo de Augusto Armando Rodríguez Meza; por ende, de las normas denunciadas no se aprecia en modo alguno la exigencia pretendida por la recurrente en cuanto a las firmas de reconocimiento, siendo suficiente la declaración emitida por el párroco de acuerdo a la normatividad vigente al momento de los hechos.

QUINTO. – Respecto al agravio contenido en el ítem B) del numeral 3 de la presente resolución, la parte recurrente alega infracción normativa al artículo 127 del Código Civil de mil novecientos treinta y seis, que establecía lo siguiente: “Para reclamar los efectos civiles del matrimonio se presentará la partida del registro civil. Justificada la falta o pérdida del registro, es admisible cualquier otro medio de prueba”. Advirtiéndose de la norma en comento que, si bien se establece la necesidad de presentar la partida de matrimonio con la finalidad de efectuar los reclamos civiles derivados del matrimonio; sin embargo, frente a la ausencia de dicho documento, la norma viabiliza la posibilidad de presentar cualquier otro medio probatorio que acredite igualmente de manera fehaciente la existencia del matrimonio entre las partes. Adviértase además que el legislador de entonces ha procurado dejar en claro que la acreditación del vínculo matrimonial es posible también efectuarlo a través de otros medios.

Para el caso concreto, la unión matrimonial entre Carmen Rosa y Vicente Rodríguez ha quedado acreditada con el Acta de Matrimonio de fecha tres de mayo de mil novecientos cincuenta y siete obrante a fojas ciento noventa y dos, de lo que se extrae que los hijos en común, Teresa Evelina y Augusto Armando Rodríguez Meza tienen igualdad de derechos al concurrir en la masa hereditaria dejada por sus progenitores, y en el caso de autos, en representación de su madre.

Sexto. – A mayor abundamiento, la recurrente pretende que la señora Teresa Evelina Rodríguez Meza no sea considerada hija legítima de Carmen Rosa Meza Calderón y Vicente Rodríguez Monzón, puesto que el matrimonio celebrado entre estos fue religioso, no generando efectos civiles, a diferencia de su difunto esposo quien sí fue declarado hijo biológico mediante proceso judicial Nº 422-2003; sin embargo, no se ha tenido en cuenta que como la misma acta señala, se realizó de conformidad con lo estipulado en el artículo 120 del Código Civil de mil novecientos treinta y seis, dispositivo que faculta la celebración del matrimonio ante párroco; por tanto, sí genera efectos civiles. Asimismo, no puede dejarse de observar que, la antigua diferenciación que se realizaba entre hijos legítimos e hijos ilegítimos ha sido ampliamente superada por ser diferenciación injustificada, de manera que no es posible lo pretendido por la recurrente atendiendo al principio de progresividad y no regresividad de los derechos fundamentales.

SÉTIMO. – Finalmente, la recurrente señala que ha cumplido con realizar el proceso de sucesión intestada de su difunto esposo inscrito en la Partida Nº 11053493; sin embargo, ello en modo alguno enerva la decisión asumida por las instancias, de excluirla de la sucesión de Carmen Rosa Meza, puesto que el caso de autos tratarse de sucesión por representación, carece de vocación, ya que esta forma sucesoria únicamente está reservada para los descendientes en línea recta o hermanos en línea colateral, supuestos en los que no se encuentra la recurrente.

Que, en consecuencia, este Supremo Tribunal estima que el presente recurso de casación debe ser desestimado, al no apreciar que con tal fundamentación se haya infringido las normas de derecho procesal o material denunciadas.

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