CRITERIO PARA FIJAR LA INDEMNIZACIÓN POR DAÑOS Y PERJUICIOS CON MOTIVO DE ACCIDENTE DE TRABAJO – CASACIÓN Nº 1866-2021 LA LIBERTAD

SUMILLA: Para fijar la indemnización por daños y perjuicios por un accidente de trabajo, se debe analizar objetivamente si el daño causado ha sido a consecuencia de la imprudencia de quien padece el daño, en cuyo caso opera la figura de la concausa, lo que da lugar a la reducción del monto a pagar.

FUNDAMENTOS DESTACADOS. –

SEXTO. – ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO

En el caso concreto, la parte demandante pretende una indemnización por daños y perjuicios por concepto de lucro cesante, daño a la persona (daño biológico), daño moral, y proyecto de vida, en atención a que cuando prestaba sus servicios como conductor de ómnibus interprovincial para la empresa demandada, sufrió un accidente de trabajo que le costó la pérdida de la pierna derecha.

Respecto al accidente ocurrido el cuatro de abril de dos mil catorce, cuando el demandante se encontraba conduciendo el vehículo de propiedad de la demandada de placa BY3-963, el cual no ha sido negado por dicha parte, se tiene que el mismo ha sido catalogado por la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral mediante Resolución de Intendencia número 42-2016- SUNAFIL/IRE-LIB, de fecha veinticinco de julio de dos mil dieciséis, obrante fojas doscientos setenta y uno, como un accidente de trabajo, y no simplemente como un accidente de tránsito, al producirse con ocasión de la realización de labores.

Siendo relevante en este punto, analizar las circunstancias en que ocurrieron los hechos; así se tiene la disposición de no ha lugar a formalizar investigación preparatoria, emitida por la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Trujillo del Distrito Fiscal de La Libertad, de fecha veinticuatro de noviembre de dos mil catorce, obrante a fojas ciento cincuenta y cuatro; en dicha Carpeta Fiscal obran los elementos de juicio recabados y actuados en la investigación, destacando por su incidencia en los hechos, los siguientes: i) Declaración de Juan Manuel Martín Huisa Sánchez, del cinco de abril de dos mil catorce, quien refiere: “(…) al encontrarse por el km 548 de la panamericana norte circulaba por el carril derecho-este, delante del mismo estaba un semitrailer-cisterna el mismo que se detuvo intempestivamente, lo que ocasionó que éste frenara, pero de tres a cinco segundos sintió un impacto en la parte posterior del bus, lo que me llevó hacia delante impactando con el parachoques posterior del cisterna, quedando empotrado; luego de ello, bajó para verificar el estado de los pasajeros, percatándose que otro vehículo impacto por la parte posterior de su vehículo siendo este de la misma empresa América Express, y el chofer quedó atrapado en su asiento.”; ii) Declaración de Roque Zapata Arellano, del cinco de abril de dos mil catorce, que manifestó: “(…) por lo que de repente escuchó un estruendo en la parte posterior de su vehículo que hizo que su cuerpo fuera hacia adelante, pero fue controlado por el cinturón de velocidad que llevaba puesto, luego al observar por el retrovisor se percató que el vehículo que estaba tras él estaba empotrado en la parte posterior de la cisterna (…)”; iii) Declaración de Mauricio Nicolás Reyes Polo (demandante), de fecha diez de octubre de dos mil catorce; el mismo que declaró: “ (…) no había llovizna ni neblina, es por eso que se podía ver a los carros que circulaban (…) y a eso de las veintitrés con treinta horas de la noche, después de haber pasado el peaje a Virú, y a unos veinticinco minutos por el lugar conocido como la subida de Damper, en circunstancias que conducía el bus a cincuenta kilómetros por hora, ese lugar presenta bajadas y subidas, tal es así que al iniciar una pendiente y a unos doscientos metros al lugar en donde inicia dicha subida, observó que a unos doscientos metros vi las luces del carro y por las luces observé que era el carro de América Express y pensé que iba lento, ante lo cual seguí conduciendo en forma normal y por ser pendiente tenía que acelerar el carro, y de pronto me doy cuenta que el carro estaba parado y fue mi idea que seguro se había chocado, viendo el carro parado a unos treinta metros, a pesar que frené, como son carros modernos con computadora el freno no respondió, y cuando el bus que manejaba se iba contra el bus que estaba parado, miré a la derecha con la finalidad de irme a la arena y evitar el choque, pero no fue así ya que la parte delantera lado izquierdo del bus que manejaba impactó con el bus de la parte posterior lado derecho del bus que estaba estacionado, y es por eso que el fierro del bus estacionado chocó contra el timón de mi bus, y este último a la vez con mi pierna derecha (…)”; iv) Dictamen Técnico Pericial 197-2014-RPLLDEPTRA-SECCIAT, de fecha treinta de octubre de dos mil catorce, que sobre los hechos investigados determina como conclusión: “(…) el factor determinante fue por la acción operativa negligente e imprudente de Mauricio Nicolás Reyes Polo (hoy agraviado), quien el día del accidente conducía su unidad UT-1 (Ómnibus de Placa B3Y-963), y se desplazaba a una velocidad mayor a la razonable y no prudente, para la clase de vía y zona y sin haber guardado además la distancia suficiente entre el vehículo que conduce y el vehículo que le procede, que le permita si se produce la detención o reducción de la velocidad, una maniobra segura siendo su desplazamiento en la conducción de la UT-1, un riesgo latente para los usuarios de la vía, demostrando con su accionar su irresponsabilidad ante las normas de circulación, a la seguridad y al deber de prevención (…)”; citándose en dicho Dictamen que el ahora demandante habría infringido los artículos 90, 161, 271 y 272 del Reglamento Nacional de Transito aprobado por Decreto Supremo número 016-2009-MTC.

Asimismo, se debe tener en consideración lo resuelto en la Queja de Derecho número 10-2015, emitida por la Quinta Fiscalía Superior Penal del Ministerio Público, obrante a fojas ciento sesenta y cinco, que también se basa en el Dictamen Técnico Pericial y las declaraciones testimoniales, todas antes señaladas, para concluir que: “(…) no es posible imputar objetivamente el resultado del hecho sub materia a los investigados Roque Buenaventura Zapata Arellano y Juan Manuel Martín Huisan Sánchez, al haber concurrido como riesgo causante de dicho resultado la infracción de normas administrativas del tráfico viario por parte del propio agraviado (…)”. También es pertinente la Carta número 376-2015-SUTRAN/07.1.2, de fecha dieciocho de setiembre de dos mil quince, de fojas doscientos ochenta, en la cual la Sub Dirección de Fiscalización de Tránsito remite el Reporte GPS del vehículo de placa de rodaje B3Y-963 del día doce de febrero al cinco de abril de dos mil catorce; tracking que es tomado en cuenta por el juez de primera instancia para el día cuatro de abril de dos mil catorce, desde las veintitrés horas, señalando que cuando ocurrió el accidente el ómnibus iba a una velocidad de cuarenta y tres kilómetros, velocidad moderada, teniendo en cuenta que el límite de velocidad en carretera es de noventa kilómetros; mencionando el A quo que el vaciado del Cd-Rom que contiene el Tracking GPS respecto de la unidad que conducía el actor, información obrante de folios doscientos cincuenta y dos a doscientos sesenta y nueve, señala: “(…) se advierte que el demandante en su condición de chofer del vehículo antes citado, los días anteriores a la ocurrencia del accidente, ha transitado por rutas largas (…)” , indicando las fechas y destinos, para continuar diciendo: “(…) denotando que a la empresa no le importa la salud de sus trabajadores, al mantenerlos en constantes rutas de idas y venidas, sean largas y cortas; situación que nos lleva a inferir que ante el poco descanso del cual gozan los choferes de servicio interprovinciales, se producen los accidentes como el ocurrido con el actor, siendo que la falta de previsión en la ocurrencia de tales accidentes es una responsabilidad propia de la empresa demandada por culpa inexcusable (…)”

Por otro lado, se debe mencionar que la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral mediante Resolución de Intendencia número 42-2016- SUNAFIL/IRE-LIB, de fecha veinticinco de julio de dos mil dieciséis, obrante a fojas doscientos setenta y uno, confirma la Resolución Sub Intendencia número 001- 2016-SUNAFIL/IRE-LL/SIRE, de fecha veintinueve de enero de dos mil dieciséis, que multa con la suma de ocho mil cincuenta soles con 00/100 céntimos (S/8,050.00) a la demandada, por haber incurrido en dos infracciones graves a la normativa socio laboral, de incumplimiento a la conformación del Comité de Seguridad y Salud en el Trabajo y no presentar Registro de Exámenes Médicos Ocupacionales; infracciones previstas en el artículo 33 de la Ley General de Inspección del Trabajo; y, los artículos 27.12 y 27.4 de su reglamento, expresando en su considerando diecisiete, que: “(…) Si bien los comisionados no mencionan en el Acta de infracción sobre la imposibilidad de verificar las causas que originaron el accidente de trabajo, sin embargo, de los actuados tampoco se desprende que dicho accidente se haya debido a actos sub estándares por parte del trabajador, así como tampoco se habría acreditado que el mencionado accidente haya sido ocasionado por el incumplimiento de la normativa sobre seguridad y salud en el trabajo,(…)”. No obstante lo anterior, es de considerar que el demandante es un chofer profesional, el mismo que en su declaración ha manifestado que pensó que el vehículo que le antecedía no iba a velocidad, así lo ha indicado: “(…) pensé que iba lento, ante lo cual seguí conduciendo en forma normal y por ser pendiente tenía que acelerar el carro, y de pronto me doy cuenta que el carro estaba parado y fue mi idea que seguro se había chocado, viendo el carro parado a unos treinta metros, a pesar que frené, como son carros modernos con computadora el freno no respondió (…); asimismo, se tiene el Tracking GPS de la unidad que conducía el actor, del cual se ha tomado como hora para revisar el kilometraje las veintitrés horas, cuando el propio actor ha señalado que eran aproximadamente las veintitrés con treinta, con lo cual se resta mérito a lo señalado en el mencionado documento, pues no figura el kilometraje real que tenía el actor al momento del choque, que según sus palabras aceleró por ser pendiente, es decir, conforme al Dictamen Técnico Pericial número 197-2014- RPLL-DEPTRA-SECCIAT, de fecha treinta de octubre de dos mil catorce, que sobre los hechos investigados concluye: “(…) el factor determinante fue por la acción operativa negligente e imprudente de Mauricio Nicolás Reyes Polo (hoy agraviado), quien el día del accidente conducía su unidad UT-1 (Ómnibus de Placa B3Y-963), y se desplazaba a una velocidad mayor a la razonable y no prudente, para la clase de vía y zona y sin haber guardado además la distancia suficiente entre el vehículo que conduce y el vehículo que le precede, que le permita si se produce la detención o reducción de la velocidad, una maniobra segura siendo su desplazamiento en la conducción de la UT-1, un riesgo latente para los usuarios de la vía, demostrando con su accionar su irresponsabilidad ante las normas de circulación, a la seguridad y al deber de prevención (…)”; es así que el actor tuvo también una participación concurrente en el hecho que le ocasionara la pérdida de su pierna derecha, pues de no haber realizado dicha acción operativa negligente e imprudente, el mismo no hubiera perdido la mencionada extremidad.

En este punto, es necesario hacer mención que al no haber sido alegado por el actor en su demanda, el cansancio o poco descanso o haber transitado rutas largas como causantes del accidente, en ninguna de las instancias judiciales ni en la investigación fiscal, no puede el órgano jurisdiccional invocar hechos o circunstancias que no han sido materia del presente proceso. Empero, sobre la responsabilidad de la empresa, su participación en los hechos no solo depende de que sea la empleadora, desarraigando todo atisbo que indique que la responsabilidad mayor la tiene la empresa por esta característica, sino que, atendiendo al caso de autos, en donde obra la Resolución de Intendencia número 42-2016-SUNAFIL/IRELIB, de fecha veinticinco de julio de dos mil dieciséis, que confirma la Resolución Sub Intendencia número 001-2016-SUNAFIL/IRE-LL/SIRE, de fecha veintinueve de enero de dos mil dieciséis, que multa con la suma de ocho mil cincuenta soles con 00/100 céntimos (S/8,050.00) a la demandada, por haber incurrido en dos infracciones graves a la normativa socio laboral, de incumplimiento a la conformación del Comité de Seguridad y Salud en el Trabajo y no presentar Registro de Exámenes Médicos Ocupacionales; infracciones previstas en el artículo 33 de la Ley General de Inspección del Trabajo, y, los artículos 27.12 y 27.4 de su Reglamento; en donde se ha acreditado una infracción cometida por la misma, en términos de naturaleza laboral sobre Seguridad y Salud en el Trabajo; y, al haber expuesto al actor, a un riesgo inherente al desempeño de sus funciones como chofer de ómnibus, comparte la responsabilidad en el accidente ocurrido.

No obstante ello, no puede pasar desapercibido lo determinado por el Dictamen Fiscal que ordena la disposición de no ha lugar a formalizar investigación preparatoria, emitida por la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Trujillo del Distrito Fiscal de La Libertad, de fecha veinticuatro de noviembre de dos mil catorce, obrante de fojas ciento cincuenta y cuatro, en donde se ha demostrado el actuar negligente e imprudente del actor, al infringir las normas del Reglamento de Tránsito vigente, que, como se ha señalado en el mismo Dictamen, sí cumplieron los otros choferes en cuestión, al encontrarse parados al lado de la carretera cuando el actor chocó su vehículo a una velocidad mayor a la debida por la aceleración que realizó, conforme se desprende de su declaración testimonial citada en líneas anteriores de la presente resolución.

En tan sentido, en el presente caso se ha presentado la figura de la concausa, que como la segunda instancia ha señalado, debe incidir en la determinación del quatum indemnizatorio -artículo 1973 del Código Civil-, dándose la unificación de los criterios de indemnización civil contractual y extracontractual para la resolución del proceso, teniendo presente que la víctima por su propia conducta ha contribuido con la realización del daño; por tanto, el daño no es consecuencia única y exclusiva de la demandada, sino que la propia víctima ha contribuido objetivamente en la realización del mismo, el cual no se hubiera producido de no mediar el comportamiento de la propia víctima; por lo que, con criterio razonado y proporcional a lo ya expuesto, este Colegiado Supremo coincide con el monto a pagar determinado por el ad quem a favor del actor, en la suma de seiscientos sesenta y siete mil soles (S/667,000.00); empero, al existir concausa, corresponde una reducción del cincuenta por ciento sobre dicho monto, esto es, trescientos treinta y tres mil quinientos soles con 00/100 céntimos (S/333,500.00), debiendo aplicarse el descuento de los diez mil soles con 00/100 céntimos (S/10,000.00) pagados por la parte demandada; con lo cual, se debe ordenar pagar a favor del actor la suma de trescientos veintitrés mil quinientos soles con 00/100 céntimos (S/323,500.00), conforme a lo desarrollado en los considerados expuestos en la presente resolución suprema; correspondiendo declarar fundado en parte el recurso de casación interpuesto, por infracción normativa material; y sin objeto pronunciamiento sobre el artículo 1972 del Código Civil.

Descarga aquí la sentencia completa

Sin-titulo-1-12