TIPOS DE AUTORÍA EN EL DELITO DE USURPACIÓN – RECURSO CASACIÓN N.° 22-2019, SULLANA

SUMILLA: De acuerdo con el texto del artículo 202 del Código Penal, en el delito de usurpación es posible que se presenten los distintos supuestos de autoría o participación que prevé nuestro ordenamiento sustantivo, por lo que corresponde analizar las circunstancias particulares del caso para determinar el título de intervención de los agentes en el delito.

FUNDAMENTO RELEVANTE: SÉPTIMO: Este Supremo Tribunal, como garante de derechos, principios, bienes y valores constitucionales y actuando como última instancia de la jurisdicción ordinaria, admitió el recurso de casación propuesto para analizar la causal propuesta: errónea interpretación del numeral 3 del artículo 202 del Código Penal, en cuanto a la presunta limitación o no de sanción en los delitos de usurpación únicamente a autores y coautores, circunstancia que adicionalmente presenta una elevada incidencia a fin de proporcionar los criterios a considerar respecto al título de imputación en el delito de usurpación agravada.

OCTAVO: Acorde con ello, debemos precisar que el recurso de casación es un remedio extraordinario por el que se acude a la Corte Suprema de Justicia de la República con la finalidad de que se revise la aplicación de leyes materiales y procesales. Ello significa que, con este recurso no se puede objetar el enjuiciamiento fáctico, ni sustituirse el examen de los medios probatorios realizado en la Sala Penal Superior. En ese contexto, de la revisión de los actuados se verifica que el cuestionamiento no radica necesariamente en la probanza de la turbación de la posesión ejercida por el agraviado, sino en el título de participación para consumar este delito.

NOVENO: Ahora bien, para el caso que nos ocupa, es oportuno destacar que la incidencia de otras ramas del derecho, como el derecho civil, especialmente en los casos de delitos contra el patrimonio, es relevante. Tan es así que doctrinarios como José Hurtado Pozo destacan que “en el proceso de interpretación y comprensión de los tipos legales referentes a los delitos contra el patrimonio, el aspecto decisivo está relacionado con la función que se atribuya al derecho penal respecto a otras ramas del derecho, en especial al derecho civil”. Asimismo, debe manifestarse que el bien jurídico protegido es la posesión material, la tenencia o el ejercicio de un derecho real que permite la ocupación total o parcial de un inmueble; lo que el tipo penal protege no es el título de propietario o condómino, sino la posesión material o la tenencia que de él se deriva, por lo que el delito solo puede incidir en las manifestaciones de dominio. Ello no significa que el derecho de propiedad sea objeto de protección por el delito de usurpación; sin embargo, el titular del bien será protegido en tanto ostente la posesión material de este, pues en caso contrario deberá recurrir a la vía correspondiente para ejercitar su derecho.

DÉCIMO: El artículo 23 del Código Penal regula la figura de la autoría y la coautoría en los siguientes términos: el que realiza por sí o por medio de otro el hecho punible y los que lo cometan conjuntamente serán reprimidos con la pena establecida para esta infracción. La descripción de un hecho típico está pensada originalmente en la comisión unitaria de ese suceso. Vale decir que se construye en torno a la realización individual del hecho delictivo. No obstante, la realidad demuestra que un delito no solo puede ser obra de una persona, sino que puede ser atribuido a un colectivo de intervinientes. Nuestro Código Penal distingue dos formas de intervención: la autoría y la participación. En la primera están comprendidas la autoría directa, la mediata, la coautoría y la inducción. En cuanto a la autoría mediata, una de sus manifestaciones es la autoría mediata con intermediarios responsables: en este caso, el intermediario también responde penalmente por el delito, los cuales son denominados como supuestos de “autor detrás del autor”. Efectivamente, se denomina a estos casos “autor detrás del autor” porque tanto el hombre de atrás como el ejecutor poseen un dominio del hecho, pudiendo aún configurarse la autoría mediata a pesar de la punibilidad del ejecutor, debido a que el núcleo de la autoría mediata radica en el hombre de atrás, siendo lo decisivo el rol central que posee, es decir, que tenga el dominio sobre la realización del delito. En lo atinente a la participación, se pueden distinguir la complicidad primaria y la secundaria

UNDÉCIMO: En este caso, la conducta reprochada por la norma girará en derredor de la turbación, lo cual, al decir de Jorge Luis Marín, implica “tanto como poner obstáculos, como ejercer determinados actos inherentes al derecho del poseedor o tenedor y que importen una limitación a la completa tenencia o posesión, sin llegar al despojo”. Teniendo en cuenta ello, los actos que se lleven adelante deberán tener una entidad suficiente para poder atentar contra el uso o el goce pacífico de un inmueble. En lo que respecta a los actores que se harán presentes en este delito, cabe decir que el rol de sujeto activo dada la forma como se encuentra redactada la norma: “El que […]” podrá corresponderle a cualquier persona o un grupo de ellas, sin requerirse en él calidades particulares. Por su parte, se considerará sujeto pasivo a aquella persona o personas que se encuentren ejerciendo la posesión o tenencia en un bien inmueble. En efecto, de la lectura del tipo penal se puede advertir que el sujeto activo puede ser cualquier persona; la norma no establece o no exige una cualidad especial del sujeto activo; tampoco se requiere que el sujeto activo ejecute materialmente la conducta típica de destruir o alterar los linderos o turbar la posesión, toda vez que puede disponer que terceras personas ejecuten la conducta, ya sea a título de cómplices primarios o a título de terceros intermediarios. Duodécimo. No son pocos los casos en nuestra jurisprudencia en los cuales se presenta la autoría mediata. Así, en la sentencia recaída en el Expediente número 00044-2012, de la Sala de Apelaciones de Ica, del siete de junio de dos mil doce, se presentó un caso muy similar al analizado; en cuanto a la tesis fáctica, se señala lo siguiente: Que, en efecto analizadas las pruebas tanto en su valor legal como conviccional se ha llegado a acreditar que el acusado Juan Gustavo Rojo García, ha incurrido en el ilícito penal de usurpación en la modalidad de Turbación Posesoria, previsto y sancionado por el artículo 202, inciso 3, del Código Penal, toda vez que en la actividad probatoria del juicio oral se ha podido confirmar fehacientemente que el citado acusado quien tiene la calidad de autor mediato. El 28 de octubre del 2009, a las diez de la mañana aproximadamente por medio de su empleado Víctor Wilfredo Vargas Hernández, aprovechando la ausencia de la agraviada quien no se encontraba presente a esa hora por haber viajado a la ciudad de Nasca, ordenó que se cambiara el portón antiguo de dos hojas que se encontraba en la parte principal del inmueble y era la única entrada de acceso al predio ubicado en Prolongación Grau N° 200 del distrito de Parcona, colocando en su lugar otro portón de metal de color azul con un candado de seguridad e incluso soldadura metálica en la unión de ambas hojas impidiendo de esta manera el acceso a la agraviada; quien ocupa una vivienda de material noble de un piso, donde tiene sus bienes personales y menajes de hogar. (…)

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